
Aruba, destino en auge para argentinos: requisitos más estrictos y vida todo el año a 30 grados
Un argentino radicado hace más de 30 años en la isla contó cómo cambió el destino y advirtió que hoy es más difícil instalarse tras la pandemia.
Aruba se consolida como uno de los destinos turísticos en crecimiento para argentinos, con clima estable y playas todo el año. Sin embargo, quienes evalúan viajar o radicarse deben tener en cuenta que los requisitos migratorios son hoy más exigentes que décadas atrás.
Carlos Sonensein, argentino que vive en la isla hace más de 34 años, explicó en el programa De Viaje con la Radio (Keops FM 90.1) que el proceso de instalación cambió con el tiempo. “En ese tiempo era mucho menos exigible que ahora. Después de la pandemia empezó a ser mucho más exigente”, señaló. Y agregó: “Yo entré con los papeles para mostrar en la aduana que tenía todo en orden”.
El entrevistado contó que llegó a Aruba a fines de los años 80 y describió la evolución del destino turístico. “Muchos menos hoteles, edificios no había ninguno. Ahora hay edificios por todas partes. Es el precio del progreso”, resumió. Este crecimiento también impactó en la dinámica local, con más movimiento y tráfico en comparación con décadas atrás.
En cuanto a la experiencia de vida en la isla, destacó la integración cultural y el perfil de la población. “La mayoría de la gente habla cuatro idiomas: el idioma local, holandés, inglés y español”, explicó. Además, remarcó el trato hacia los extranjeros: “Es gente de muy buen corazón, muy amable, que te abre sus puertas. No es racista”.
Uno de los principales atractivos del destino es el clima. Aruba mantiene temperaturas elevadas durante todo el año, lo que la posiciona como una opción fuerte para viajes y vacaciones. “Es un promedio de 33 a 35 grados. En invierno puede bajar a 28, pero no hay mucha diferencia”, detalló Sonensein.
El argentino también relató su experiencia laboral en la isla, vinculada al turismo. “Trabajé en la playa 12 años, alquilaba reposeras y vendía paseos”, contó. Luego desarrolló emprendimientos propios, siempre ligados a la actividad turística, uno de los motores económicos del destino.