
Turismo rural en Buenos Aires: pueblos con pocos habitantes, sin señal y con experiencias únicas
Un viajero recorrió más de 1.000 pueblos y revela destinos, tendencias y cómo cambió el turismo tras la pandemia.
El turismo rural y los viajes a destinos poco conocidos ganan terreno en la provincia de Buenos Aires y en todo el país. Así lo asegura Iván Engels, documentalista, fotógrafo y viajero, quien ya recorrió más de 1.000 pueblos y acumuló más de un millón de kilómetros. “La gente busca alejarse un poquito, salir de la ciudad y conectar con estos lugares”, explicó en diálogo con De Viaje con la Radio por Keops FM 90.1.
Su historia comenzó en el rubro de la telefonía, cuando en 2010 una empresa lo convocó para realizar mantenimiento de teléfonos públicos en zonas rurales. Ese trabajo lo llevó a recorrer pueblos aislados, muchos sin señal de celular. “En estos lugares no hay cobertura. Para emergencias, como llamar a una ambulancia o a la policía, el teléfono de línea sigue siendo esencial”, señaló. Actualmente, según detalló, aún funcionan alrededor de 700 teléfonos públicos en el país.
Durante sus viajes, Engels detectó una tendencia creciente tras la pandemia: más argentinos eligen mudarse o pasar tiempo en pueblos pequeños. “Este cambio se notó muchísimo luego de pandemia. La gente me decía ‘cuando termine todo esto me quiero ir a vivir a un pueblo’, y pasó muchísimo”, afirmó. En paralelo, destacó el crecimiento del turismo rural y las escapadas de fin de semana.
Entre los destinos recomendados, mencionó Pairó (Magdalena), un pueblo de unos 80 habitantes con un almacén de ramos generales convertido en restaurante. “Se llena los fines de semana”, contó. También destacó Newton, en el partido de General Belgrano, con apenas 15 habitantes, donde un emprendimiento gastronómico revitalizó la zona. Para quienes buscan experiencias más extremas, sugirió Epecuén, un pueblo que estuvo 20 años bajo el agua: “Es melancólico, pero para el ojo del fotógrafo es hermoso”.
El viajero también describió las condiciones de muchos de estos destinos: caminos de tierra de hasta 80 kilómetros, falta de energía eléctrica en algunos casos y poblaciones mínimas. “Hay pueblos de un solo habitante. Algunos no tienen luz y dependen de generadores o paneles solares”, relató. Un ejemplo es Kinegual, donde vive una única persona que mantiene abierto el histórico almacén familiar.
En cuanto a la experiencia del viajero, Engels destacó el valor humano y cultural. “Te invitan a comer, te esperan como en casa. Se mantienen tradiciones como el fiado en libreta o reunirse después del trabajo”, explicó. Además, resaltó la gastronomía regional: “Siempre hay algo casero: embutidos, jamón, chorizo seco. Cada lugar tiene su comida típica”.
Para quienes planean viajar, recomendó apostar por pueblos cercanos para escapadas cortas, reservar con anticipación en destinos con alta demanda y priorizar experiencias locales. “Hay lugares donde el cupo se llena y no quieren quedar mal con la gente”, advirtió sobre el crecimiento del turismo en algunos parajes.